Villa del Río entrega la medalla de oro de la localidad al colegio Divina Pastora

El alcalde, Emilio Monterroso, resalta la labor educativa de esta congregación religiosa, que lleva en este pueblo desde el año 1917

Foto de familia tras el reconocimiento, que tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento de Villa del Río.
L.C.A.G.

R. CASTRO

El alcalde de Villa del Río, Emilio Monterroso, ha entregado a la superiora provincial de la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Divina Pastora, Inmaculada García, la Medalla de Oro de la villa. El motivo fue el centenario de su labor educativa en la localidad. El regidor agradeció «la extraordinaria labor del centro, que forma parte del proyecto de María Ana Mogas Fontcuberta, su fundadora», destacando asimismo «el inmenso cariño de los villarrenses hacia este centro».

El acto tuvo lugar en el salón de plenos del Ayuntamiento y asistieron numerosos vecinos junto a la Corporación municipal. Intervinieron en primer lugar los diferentes portavoces, leyendo el diploma que certifica dicho reconocimiento la primera teniente de alcalde, Estrella María Criado. Antonio Carabaño (IU), que fue antiguo alumno, hizo mención al centro como «el colegio de las monjas, como lo conocemos todos». Por su parte, María José Jurado (PSOE) remarcó «la grandeza de este día para el colegio, la educación y Villa del Río». Por su parte, el portavoz de Unide, Jesús Morales, resaltó que «el colegio ya cuenta con una distinción que tenían el periodista Matías Prats Cañete y la patrona de nuestro pueblo, la Virgen de la Estrella Coronada». Sin duda, un justo reconocimiento a una institución que ha cultivado no solo la educación sino también los valores de los ciudadanos. Sin duda, diez décadas de dedicación y formación a muchos ciudadanos a los que le han marcado para toda la vida, siendo ejemplo de transformación social, cultura y religiosidad cristiana.

El acuerdo de esta distinción tuvo lugar el pasado 26 de mayo. Esta congregación llegó a esta localidad en el año 1917 debido a que Villa del Río era un pueblo pequeño en el que no había representación religiosa, «y aquí está, siguiendo con ilusión y esperanza a por el 101, lo que nos convierte en institución centenaria».

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