Las formas en una democracia son esenciales, de ahí que la mayoría de los estados, con EEUU a la cabeza, curiosamente coincidiendo con Venezuela o Cuba, se hayan alineado en favor de Manuel Zelaya, el depuesto presidente de Honduras, y en contra del golpe que le ha apartado del poder. Sin embargo, no parece que las protestas internas hayan pasado de las concentraciones, más o menos masivas de los primeros días, y parece que las instituciones del país coinciden en la necesidad de haber depuesto a Zelaya, en contra del parecer de la comunidad internacional.

Y lo comento solo como lector de periódicos. No es un tema que siga especialmente ni conozco la realidad hondureña como para tener una opinión más o menos formada.

Pero el caso es que tras leer el reportaje "Casi mejor que se lo llevaran", en El País, me ha surgido la duda justo en el sentido en el que apunta el titular, ¿casi mejor que se lo llevaran? ¿No se trata de evitar que amparándose en los mecanismos democráticos a los que todos apelamos, Zelaya no lograse perpetuase en el poder? ¿Qué pasa con Zelaya?